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Alertan en La Primavera contra incendios

El director del bosque exhorta a visitantes a respetar el área natural protegida; se muestra confiado en que el crecimiento del cuerpo de guardabosques garantice daños a la baja.

Todo apunta a que la temporada de incendios dejará daños considerables en el bosque zapopano. Foto: Iván García

 

Guadalajara. Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO

 

La Primavera, el área natural protegida esencial para la vida de la metrópoli tapatía, recibe hoy de la gran ciudad la amenaza principal de la temporada: el fuego.

El director del bosque, José Luis Gámez Valdivia, advierte que hasta ayer, se han presentado catorce conatos de incendio que por fortuna han sido atendidos a tiempo. Pero el dato alarma, pues a la misma fecha del año anterior, tras el fin del temporal, sólo se había atendido un brote, y apenas comienza la temporada seca, que se prolongará por cinco meses más.

El factor de esos fuegos son los paseantes irreflexivos o descuidados, que no han aprendido a manejarse con prudencia y respeto en espacios rurales o forestales, así como el descuido de agricultores, sobre todo de la zona cañera, sin olvidar los incendios intencionales, como lo fue el devastador siniestro de abril de 2005, que pasó por más de once mil hectáreas del área de protección de flora y fauna.

“Esto nos da la preocupación de que va a ser agresivo el temporal en virtud de que parece que el frío está pegando fuerte y eso va a provocar que la vegetación se queme y se seque y va a ser […] combustible”, pone en relieve.

Durante el año que termina se quemaron 335 hectáreas de la zona protegida, según datos oficiales, de las cuales, 103 ha fueron de arbolado adulto y 16 ha de bosque de renuevo.

Gámez tiene confianza pues “si antes había un guardabosque, ahora hay diez, y además, lo que nos dan las instituciones que nos apoyan, como la Conafor y la Secretaría de Desarrollo Rural”.

Reconoce que “tenemos la obligación de minimizar la superficie que se daña año con año; entonces yo les pido a los visitantes que eviten llevar alimentos para calentar, hacer carne asada; o que si van a acampar, busquen los lugares autorizados, ahorita sólo está autorizado […] en el ejido La Primavera, la petición es que sólo vayan a ese lugar”.

El funcionario indica que uno de los aspectos esenciales de su gestión, que comenzó a finales de mayo del año que termina, será el fuerte énfasis en ordenar el acceso de los paseantes. “El próximo año vamos a tener más sorpresas buenas; los visitantes tendrán oportunidad de conocer la naturaleza con visitas guiadas al bosque, y vamos a sacar en breve una publicación de mamíferos para que le gente se enamore de este proyecto, de su flora y fauna, porque el mejor camino a seguir es que la gente se haga entusiasta protectora”.

Lo que queremos, añade, es “un bosque para siempre, y no un parque”, es decir, el triunfo de la vida silvestre.

Esto obliga a controles rigurosos en el acceso y en las actividades al interior de la floresta. “Precisamente, parte de la novedad de este año fue la contratación de diez guardabosques con cinco vehículos, que están haciendo rondines día y noche; ha habido mucho problemas, desde asaltos o vandalismo, y también la molestia de los visitantes porque se les está imponiendo el orden, pero es parte del costo a pagar”.

Porque “el bosque se convirtió en muchas décadas en cantina o en motel, y también propicio para el vandalismo, y actividades ruidosas y agresivas como el motocross […] dentro del bosque quizás podamos hacer algunas actividades como rutas ecuestres, ciclismo de montaña, pero otras deben estar vedadas”.

Uno de los asuntos que hubo que hacer frente en estos meses fue precisamente la negociación con los conductores de autos de la zona del cerro de El Chapulín, donde su actividad erosiva ha dejado profundas huellas que tardarán en restaurarse. Pero al menos, los que causan el daño ya no se aparecen por la zona, lo cual es un triunfo.

Si no existiera La Primavera, Guadalajara padecería por menos agua, un par de grados más en la temperatura promedio anual, y más contaminación del aire. “Ese conocimiento hay que difundirlo para que ayude a la sociedad a tomar las decisiones correctas”, puntualiza el director del área protegida.

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