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Arcediano pasó la prueba geológica

La obra para el vaso lacustre artificial con 440 millones de m3 empezaría en octubre, con el desvío del río; la presa será de concreto, y eso reducirá hasta en 80% el impacto ambiental de los bancos de materiales y abaratará la cortina como en 15%, prevé la CNA.


Hace casi diez meses, el director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), César Coll Carabias, tenía dudas de que se pudiera establecer en el sitio de Arcediano una cortina de 125 metros. Pero los estudios geológicos y geotécnicos se lo han confirmado: “Puedes poner allí encima lo que sea”, señala hoy con alivio.

“En cuanto a la cuestión de geología y geotecnia, ya se hicieron las perforaciones que nos permiten tomar la decisión de que Arcediano va hacia delante; se perforó hasta 180 metros de profundidad la capa de basalto madre, y es excelente: se puede desplantar de ahí hacia arriba lo que tú quieras, es una masa rocosa enorme, entonces tienes toda la solvencia”, indica en entrevista con Público.

—¿Había dudas respecto a la altura de la cortina?

—La duda era en cuanto a la profundidad del basalto, porque nada más se había perforado hasta llegar allí, pero nunca penetramos el basalto, y ahora lo que hicimos fue penetrar el basalto para saber si era una capa delgada o un bloque monolítico muy profundo […] Los resultados nos permiten hablar ya de que no tenemos problemas para desplantar la cortina.

De este modo, se elevará en el sitio la cortina originalmente planeada, pero con una segunda novedad que ambientalmente es una buena noticia: “No será de material graduado sino de concreto; el material graduado es tierra y piedras que se van poniendo […] hay un kilómetro de anchura por los 125 metros de altura, es decir, hay una proporción uno a ocho; esto nos hubiera llevado a un volumen de ene millones de metros cúbicos, con un problema ambiental importante, porque no tenemos bancos de materiales cerca y, evidentemente, sacar una montaña de un banco o de una serie de bancos ocasiona un impacto mayor; en cambio, ahora necesitamos básicamente sacar el basalto, tenemos justamente un buen banco cercano a la obra, por la misma margen derecha del río, para hacer con ese material los concretos; así, el volumen se reduce sustantivamente y el impacto es inferior y abarata fuertemente los costos económicos”.

Coll Carabias calcula que el nuevo tipo de cortina requiere apenas de 25 a 20 por ciento de volumen de materiales en comparación con la cortina de materiales graduados. Esto se traduce en que los costos financieros bajan al menos en 15 por ciento, “aunque no puedo dar cifras definitivas aún, pero sí es más económico”.

Del problema de la sismicidad, que también se había señalado como riesgo para la megaobra, el funcionario señala: “Hemos tenido análisis muy puntuales; toda la zona es telúrica […] conocemos que existen temblores cada siete o diez años de una magnitud importante, por eso la preocupación de saber en dónde estábamos apoyando la presa; estamos viendo aún estudios para ver las anclas laterales de la presa, ya ahorita se está trabajando en el proyecto justamente de desplante, de la cimentación de la presa, y de la presa en sí en lo que es la cortina. pero ahora estamos trabajando hacia los lados, o sea, ver cómo vamos a anclar […] Pero el basalto tan grande y profundo nos elimina los riesgos sísmicos”.

Coll Carabias considera que en el último cuarto de 2008 se podrá comenzar ya la obra civil del embalse de abastecimiento de agua para la zona metropolitana de Guadalajara. “Nosotros tenemos planteado que, ya en octubre o en noviembre, tener asignada la obra de derivación del cauce”.

Además de la cortina, se haría la obra de toma, “que es una obra muy interesante, porque es como un tubo aproximadamente de cien metros de alto […] La casa de máquinas, que es otro proyecto muy importante, porque es hacer lo que llamamos una catedral adentro, un hueco en la montaña donde va a ir toda la maquinaria, para bombear a la presa de regulación, y hacer también el acueducto a san Gaspar; todo es un bloque, evidentemente con diferentes contratistas, porque se trata de cosas muy específicas y en algunos casos especiales”.

—¿Entonces cuándo empezarían los procesos de licitación?

—Pues yo creo que en julio de este año a más tardar ya tendremos los procesos de licitación para la obra.

—Considerando que van por especialidad, ¿cuántas licitaciones se podrían hacer para el proyecto completo?

—Hasta este momento hemos pensado en dos: la cortina y la casa de máquinas, junto con la obra de toma y toda la tubería; pero esto a su vez se tiene que subdividir, porque el que concurse posiblemente va a necesitar apoyo por las tareas diversas que haya que hacer. Es una licitación de carácter internacional, pero hay empresas mexicanas de muy buen nivel que pueden hacer la obra.

El proyecto estaría completado a finales del año 2008, apunta el director de la CEA.

• La zona que albergó el puente de Arcediano será parte de los terrenos intervenidos para la obra de la nueva presa. El proyecto integrará una red de abasto de agua que deberá satisfacer a una ciudad que, dentro de 25 años, tendrá casi seis millones habitantes

Los otros proyectos

La confirmación de una gran obra en Arcediano no elimina el interés del gobierno de Jalisco por participar en El Zapotillo, la macropresa de la región alteña que originalmente daría agua sólo a León, Guanajuato, y a una catorcena de cabeceras municipales de Los Altos de Jalisco. Al subirle 25 metros de altura a la cortina, allí se guardará también agua para Guadalajara.

“Lo que pasa es que debemos de tener la mayor capacidad de almacenaje; o sea, una ciudad que va a llegar a seis millones de habitantes más o menos en 25 años, el que le falle la fuente de suministro de agua es caótico, entonces debemos prever, primero, dejar descansar los acuíferos actuales que están sobreexplotados, y aprovechar las aguas superficiales, y dotar de las presas suficientes para hacer todo un sistema y garantizar el recurso […] Imagine si entra un periodo de sequía en estos momentos y se nos abaten los niveles del lago de Chapala; hoy no tenemos alternativas para sacar más agua, no podemos sobreexplotar los pozos […] se trata de un predicamento inexorable, y estas presas lo que van a hacer justamente es garantizar que no suceda eso”, advierte.

Explica que, una vez que se cuente con ese amplio abanico de posibilidades, la ciudad puede planearse mejor.

Y en el caso de la dotación de agua, es necesario que se resuelvan las pérdidas por fugas y los problemas financieros derivados de la falta de un precio adecuado en el servicio. También se puede plantear sistemas de captación de aguas pluviales con el cuidado de no contaminar los pozos. Pero las grandes obras deben hacerse porque otra vez se comienzan a presentar escenarios de escasez.

“Ahora la premura es por si Chapala entra a un ciclo de sequía; este año va a ser muy fuerte en ese sentido; los pronósticos que nos ha mostrado la Comisión Nacional del Agua es que vamos a bajar fuertemente en el nivel del lago, porque va a hacer mucho calor: hemos acumulado hasta esta fecha 74 centímetros de pérdida de nivel desde el día en que el lago alcanzó su cota máxima, el año pasado; en cambio, el ciclo anterior, el lago se abatió en total 91 centímetros, o sea, seguramente se van a rebasar las pérdidas de forma amplia, pues apenas estamos en abril”. Ésa es una señal clara, añade, que no se debe ignorar.

—Entonces, ustedes consideran que cuatro años para que entre en funcionamiento el sistema de presas es apenas oportuno para sortear una nueva crisis.

—Así es, no podemos regresar a escenarios como los de 2001 y 2002, cuando se fue la laguna a kilómetros de sus límites cuando está lleno; estas obras nos darán solvencia, y eso es lo fundamental.

Así, la zona conurbada de Guadalajara contará con un sistema de fuentes de agua que incluye todas las actuales, que son el lago de Chapala, la presa Calderón y los pozos de Tesistán, Atemajac y Toluquilla. A éstas se agregarán con el tiempo los embalses artificiales de Arcediano, El Zapotillo y El Salto (que existe desde 1991, pero jamás se ha aprovechado).

Arcediano podría dotar de 10.5 m3 por segundo a la ciudad. De acuerdo con sus existencias, se le soltará agua por el río Verde desde la presa El Zapotillo; será un manejo conjunto. El Zapotillo tendrá un acueducto a la ciudad de León, pero, además, nueve acueductos a diversas ciudades alteñas. El Salto, además de estar en el mismo sistema, será origen de otro acueducto para abastecer Tepatitlán y otras localidades de la parte sur de Los Altos.

Llevar el agua a Tepatitlán requiere de un acueducto de unos cien kilómetros de longitud y una inversión de 300 millones de pesos, y se espera poderla realizar en 2009, sin mayor dilación.

Así, a juicio del director de la CEA, el megaproyecto de agua ha entrado a su fase decisiva.

César Coll Carabias

Negociaciones pendientes

• Para edificar Arcediano, todavía no se termina la negociación con la Comisión Federal de Electricidad, apunta Coll Carabias.

“Aparte de los terrenos que se van a inundar, necesitamos unos terrenos sobre el periférico para el túnel interceptor [que enviará las aguas negras de tres cuencas del oriente hacia la planta hidroeléctrica de Aguaprieta], tanto para construirlo ahora como para el día de mañana darle su mantenimiento. Luego tenemos el problema de la manifestación de impacto ambiental autorizada; ellos habían usado aceite para sus transformadores, entonces toda esa parte la tienen que limpiar y se lo estamos pidiendo. Otro pendiente es la desocupación del campamento de Las Juntas; estamos viendo también los volúmenes de agua que quieren que se les separe en la planta de tratamiento de El Ahogado; en principio, el volumen que nos pidieron es un sumamente alto…”.

En la cortina de la presa no se generará electricidad. Pero sí se hará con la presa reguladora. “El único uso que van a tener las dos presas, El Zapotillo y Arcediano, es para consumo humano; pero claro que en el caso de Arcediano estamos rehaciendo el estudio de generación pero en la obra de toma, que está a seis kilómetros de la cortina; vamos a bombear durante el día, lo metemos a la laguna de regulación y luego en las horas pico la regresamos otra vez, pero no perdernos esa agua, sino que la bombeamos para arriba a precio bajo y en horas pico producimos”. Para ello habrá generadores en las bombas y se podría reducir el costo de bombeo (de 580 metros) en un tercio.

Otra negociación pendiente es el “gasto ecológico”. Les piden soltar de forma permanente dos metros cúbicos por segundo hacia aguas abajo de la presa, pero a Coll Carabias le parece oneroso y podría poner en predicamento los niveles del embalse. Basta un metro, agrega. Y además, el compromiso de la gran área protegida, que será parcialmente financiada por el gobierno estatal.

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