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De nada servirá entubar el Río Santiago: UdeG


Entubar es una propuesta colonial, sostiene experto Vanesa Robles – PÚBLICO

La propuesta de desviar el río Santiago, para que no cause perjuicios a su paso por El Salto y Juanacatlán, es lo mismo que llevar el daño a otros ecosistemas y asentamientos humanos, opina el presidente de Comunicación y Educación de la Unión Mundial para la Naturaleza (UINC, por sus siglas en inglés), Arturo Curiel Ballesteros.

¿Y entubarlo? Es una alternativa de la época colonial, que cayó en desuso a mediados del siglo pasado, ante las innovaciones tecnológicas, señala el también coordinador de la Cátedra del Agua de la Universidad de Guadalajara.

La semana anterior, el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, tuvo la ocurrencia de desviar el Santiago, después de reconocer que la contaminación del río sería causante del estado de coma en el que se encuentra el niño Miguel Ángel López Rocha, de ocho años de edad, que entró en el río los últimos días de enero de 2008. Al mismo tiempo, el secretario de Salud de la entidad, Alfonso Gutiérrez, declaró que lo mejor sería entubar las aguas hediondas.

¿Se puede limpiar el Santiago de las decenas de descargas que recibe a diario: nomás casi diez mil litros por segundo de excrementos de la zona metropolitana de Guadalajara, más decenas de líquidos industriales enriquecidos con plomo, mercurio, arsénico y cadmio? Se puede. Pero las autoridades deben estar concientes que, en el corto plazo, limpiar el río es más caro que entubarlo. En el largo plazo, el resultado sería un recurso para el desarrollo de las comunidades vecinas y de toda la zona metropolitana de Guadalajara.

Otros especialistas afirman que meter las aguas venenosas del Santiago en un tubo traería como consecuencia el nacimiento de un desierto a lo largo de los 550 kilómetros que el torrente recorre desde su nacimiento, en el municipio de Ocotlán, desde el lago de Chapala, hasta su desembocadura, en el océano Pacífico.

En el país y en el resto del mundo existen experiencias de éxito en la restauración, recuerda Arturo Curiel Ballesteros. La más cercana está en las cuencas de Tehuacán, Puebla, donde se realizó un buen trabajo de saneamiento. Otro ejercicio de limpieza en buen proceso es el del río a cielo abierto Chao Phraya, que parte en dos a la ciudad de Bangkok, la capital de Tailandia, y finalmente el Sena, de París, que a mediados de los años cincuenta estaba considerado muerto, como hoy lo está el Santiago, y ahora recibe bañistas en temporada de verano.

El problema del río, añade el académico, es que las propuestas para sanearlo, que comenzaron alrededor de 1950, se han quedado sólo en buenas intenciones.

Hoy, las autoridades de los gobiernos estatal y federal —el río Santiago es propiedad federal y lo maneja la Comisión Nacional del Agua— tienen la oportunidad de reconocer el problema y admitir que no puede haber población sana si no existe ecosistema sano, en lugar de llevar la amenaza a otros sitios. Y para que existan buenos resultados, es indispensable incluir a los ciudadanos, que hoy sólo asumen los costos de un caudal muerto, finalizó Curiel Ballesteros.

La reserva propuesta

Son doce los municipios que aportan superficie a la reserva: Acatic, Amatitán, Cuquío, El Salto, Guadalajara, Ixtlahuacán del Río, Juanacatlán, San Cristóbal de la Barranca, Tepatitlán, Tonalá, Zapopan y Zapotlanejo. Los que más integran son Zapopan, con 26,179 ha, y San Cristóbal, con 12,037 ha

Las áreas de protección de recursos naturales, como la propuesta, “son áreas destinadas a la preservación y protección del suelo, las cuencas hidrográficas, las aguas y en general los recursos naturales localizados en terrenos forestales de aptitud preferentemente forestal”

El área propuesta “se extiende desde la confluencia del río Santiago con El Ahogado hasta la presa Santa Rosa, entre Zapopan y Tequila. Mientras que, siguiendo el cauce del río Verde a partir de su confluencia con el Santiago, el área llega hasta los arroyos Cerrito Colorado y Los Sauces, en las inmediaciones del poblado de Mezcala [municipio de Tepatitlán]. La línea perimetral se estableció generalmente en la ceja de la barranca, donde iniciaban las pendientes más pronunciadas, coincidiendo con la frontera entre la vegetación natural en mejor estado de conservación y las zonas de uso agropecuario y urbano circundantes”

Se asume que el río Santiago “formó el cañón hace unos 35 mil años, al drenar un inmenso lago que existía en la depresión de Chapala. La cuenca fue obstruida debido a una serie de erupciones volcánicas que formaron cerramientos y, cuando la cuenca se saturó, el río Santiago comenzó el proceso de erosión que duró alrededor de cinco mil años”

En la zona se han registrado 294 especies de vertebrados. “El grupo más diverso es el de las aves, con 203 especies [69 por ciento del total], seguido por los mamíferos y los reptiles, con 40 especies [13.6 por ciento] para cada grupo. Respecto a los peces, se han registrado once especies y se considera que otras 17 especies tienen altas posibilidades de ser encontradas…”

Dada la ubicación biogeográfica de la zona, entre la región neoártica y la neotropical, “algunas especies encuentran en ella sus límites de distribución”, como sería el caso de la guacamaya verde (Ara militaris), el perico enano (Forpus cyanopigius), el ocelote (Leopardus pardalis) y la boa constrictor

Fuente: Estudio previo justificativo para el establecimiento del área de protección natural

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