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Derrame en el Golfo… un año después

Hace un año que se registró el mayor derrame petrolero en el Golfo de México, como consecuencia de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, propiedad de la empresa British Petroleum

Derrame en el Golfo. Imagen: Greenpeace

Derrame en el Golfo. Imagen: Greenpeace

Por Greenpeace México

20 de abril de 2011.- Greenpeace publicó hoy el informe “Deepwater Horizon– un año después” en el que revela cómo BP trató de ocultar la magnitud del desastre e influir sobre el grupo de científicos creado para investigarlo, con el objetivo de minimizar el alcance y el impacto de la catástrofe. El informe fue integrado con información de miles de documentos internos obtenidos gracias a las solicitudes de información ambiental relativas al vertido de petróleo. Desde el instante en que se incendió la plataforma Deepwater Horizon hasta hoy, la principal preocupación de la industria petrolera ha sido la de minimizar la importancia del vertido y sus impactos, que aún perduran: * 80 por ciento del crudo del vertido aún no ha sido recuperado. * En ningún momento BP o la Guardia Costera de EUA realizaron mediciones precisas de la cantidad de crudo que se había vertido. * La compañía petrolera intentó desviar la atención de la investigación científica de los impactos ambientales; y trató de impulsar un mensaje positivo aportando fondos de financiación a aquellos grupos de investigación dispuestos a aceptar las condiciones de la compañía. * BP alegó que sólo se vertían 1.000 barriles de crudo al día. Sin embargo, la cifra real se estima en por lo menos 62 mil barriles diarios: un total de 4,9 millones de barriles durante los casi tres meses que BP tardó en sellar las fugas en el pozo. Ante los graves impactos ambientales que han dejado accidentes como el derrame petrolero en el Golfo de México y la crisis nuclear en Fukushima, Japón; Greenpeace exige a los gobiernos dejar de lado el modelo energético actual, basado en energías sucias y peligrosas. Este modelo ha demostrado que no es una solución sustentable para el planeta. Tanto la energía nuclear como el petróleo están muy lejos de contribuir a un futuro energético viable que permita a su vez mantener el desarrollo económico de las naciones, generar empleos y contribuir a mitigar el cambio climático. Petróleo y nucleares, riesgos para México En México, el Congreso de la Unión aún está analizando la Estrategia Nacional de Energía (ENE) 2011-2025 y se espera que sea ratificada por el Senado de la Repúblicoa antes de que finalice el actual periodo de sesiones. En la ENE se prevé incrementar la extracción petrolera a 3.3 millones de barriles en 2025 y se plantea que la energía nuclear sea una opción viable para generar electricidad. Nuestro país tiene uno de los más altos potenciales en energía renovable, cuya participación debería ser del orden del 41 por ciento para 2020 y 75 por ciento para 2050, excluyendo las grandes hidroeléctricas. Esto no sólo es técnicamente posible, sino económicamente viable. El derrame petrolero en el Golfo de México es una muestra más de que la industria no se detiene a pesar de los impactos que provoca en el medio ambiente la explotación de hidrocarburos y la exploración en aguas profundas. México tiene un amplio historial de derrames petroleros en las costas de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche. Ahora, con los planes de exploración de aguas profundas en las costas del Golfo de México, se incrementa la incertidumbre por los daños que puede provocar esta industria del lado mexicano; por ello, Greenpeace exige a los senadores que están revisando la Estrategia Nacional de Energía, que no aprueben más proyectos de exploración petrolera y que en vez de ello, el presupuesto se oriente a detonar las energías renovables, que no producen más cambio climático y que no dañan el ambiente de nuestro país.

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