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Detectan arsénico en pozos de agua de Toluquilla; no han sido clausurados: Gómez

Viridiana Saavedra = LA JORNADA JALISCO

El problema del arsénico en el agua se presenta también en la Zona Metropolitana de Guadalajara, pues en Toluquilla, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, aparentemente el agua está contaminada, y estos pozos no han sido clausurados, por lo que es urgente realizar un estudio sobre la factibilidad de seguir abasteciendo a parte de la capital jalisciense con dicho líquido, informó el investigador de la Universidad de Guadalajara, José Antonio Gómez Reyna.

El académico del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) mencionó que algunos pozos en Toluquilla tienen arsénico, y aunque no se sabe a ciencia cierta en qué cantidad, pues el agua es “tratada”, se debe elaborar un análisis, al considerar que también es interesante saber en dónde depositan el metal que le sacan luego de su tratamiento.

“Algunos pozos de Toluquilla tienen arsénico y se está trabajando a través de una perforación que después se concentra, y ya que quedó concentrado, se hace el intercambio a través del ozono y ahí se le quita parte del arsénico”, informó el especialista, y agregó que la planta de agua de Toluquilla es la más tecnificada del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA).

La forma en que realizan el tratamiento, explicó Gómez Reyna, es través de la introducción de ozono, que funciona a manera de captura, para enseguida pasarla a unos filtros de carbón, y ya que le quitaron esa parte, abundó, “lo meten a otra en donde lo empiezan a hacer en una especie de lodos, y esos lodos ya tienen el arsénico, se retiran y el agua después entra a la oxigenación, a la cloración, a todos los demás procesos, y ya queda tratada”, aunque repitió que no sabe qué disposición le den a esos lodos, probablemente tienen un relleno para tirar los residuos peligrosos, “desconozco cuál sea el proceso que le dan ellos”, dijo, por lo que sugirió al Observatorio de la Salud, perteneciente al Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), también investigar qué se hace con los lodos de arsénico que le sacan a los pozos en Toluquilla.

Hay algunos pozos, dijo, como el de Agua Azul y González Gallo, que por presentar hidrocarburos y cromo fueron clausurados, pero éstos, enfatizó, ya fueron analizados y resultaron con altos niveles de contaminantes, por lo que ahora toca la parte a los antes mencionados, para descartar cualquier riesgo para la salud, ya que no sólo los habitantes de Tlajomulco de Zúñiga los que se verían afectados en caso de que el agua esté contaminada, sino todos los tapatíos, puesto que el líquido se distribuye a través de un mismo sistema y éste llega a toda la Zona Metropolitana.

La manera de realizar los análisis, explicó el investigador universitario, es a través de pruebas del cabello, uñas y sangre, mediante las que se puede descartar o comprobar la existencia de metales pesados, por lo que instó al Observatorio de la Salud a comenzar con dichas labores, ya que, dijo, las autoridades correspondiente, es decir, la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), ha hecho caso omiso al problema de contaminantes en El Salto, por lo que probablemente lo haga también en esta ocasión.

“El SIAPA o la Comisión Estatal del Agua se deben poner a analizarlo, o en su caso, la sociedad debe hacer un estudio completo de la calidad del agua en Guadalajara”, agregó Gómez Reyna, al considerar que la necesidad de “ver qué calidad del agua tenemos y hacer una utilización consciente, es cada vez mayor, porque toda el agua que llega aquí, primero la tratamos, y ya que la tenemos según eso tratada, la mandamos a la industria para quitarle todo lo que le pusieron en el tratamiento y es un juego de locos”.

Para concluir, el académico del CUCEI recordó que es necesario tener zonas de suspensión y evitar que se impacten las áreas de abastecimiento, pues llegará el momento en que la naturaleza cobre factura y las macroconstrucciones y zonas habitacionales quedarán bajo el agua, o se verán severamente dañadas, dijo refiriéndose al estadio Chivas, que se construye en las inmediaciones de avenida Vallarta y Periférico, que “es una zona de recarga natural y se están tapando los veneros naturales del agua que agarran todos los pozos de poniente, así como en Colomos, que se está fraccionando y los mantos acuíferos van a tronar”.

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