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Ecosistemas exigen valoración económica


Agustín del Castillo – PÚBLICO

Reconocer la devastación ambiental padecida por la barranca del río Santiago es el primer paso para realizar una serie de acciones de restauración, pero a condición de “antes reconocer que hay fuerzas que están generando este deterioro, que hay presiones directas” de los sectores productivos que deben ser reencauzadas, advierte el investigador de la Universidad de Guadalajara, Arturo Curiel Ballesteros.

“Hay un tipo de valoración económica que está pendiente de realizarse dentro de la barranca y en otras zonas naturales valiosas […] hasta ahora, hemos identificado a la barranca como una utilidad en términos de sumidero de desechos, y eso tiene un costo, tiene un costo el hacerlo y tiene un costo no restaurar”; a partir de allí debe generarse un proceso de cambio.

El río Santiago recibe casi diez mil litros por segundo de aguas negras de la zona metropolitana de Guadalajara desde hace más de 30 años, lo que destruyó la vida acuática y acabó con comunidades campesinas y de pescadores en cien kilómetros aguas abajo. El río Verde, menos contaminado, tiene fuerte polución de localidades e industrias alteñas.

“En términos económicos, tenemos que concluir que vamos a tener menos ingresos a futuro, una mayor degradación de la sociedad, menos oportunidades de desarrollo y mayores costos en lo que vayamos a emprender ahí, si mantenemos esas condiciones; realmente estamos generando en la barranca problemas de comunidades desplazadas, tanto de seres humanos como de vida silvestre; problemas de usuarios con agua contaminada, y esto es muy importante recapitularlo en una valoración: valorar el recurso, pero también el daño que hay que restaurar”, señala el responsable de educación ambiental de la Unión Mundial de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés) en su exposición acerca de la relevancia de la protección de estos ecosistemas, propuestos en la categoría de área de protección de recursos naturales federal, de casi 57 mil hectáreas de diez municipios de Jalisco (Público, 25 de julio).

El académico pone en relieve que la propuesta de reserva puede ser una gran oportunidad: “Si analizamos la parte de la vegetación, prácticamente la barranca es la parte más alta de un corredor; todo lo que tiene este corredor verde que viene desde la costa y los cañones de Bolaños, que son elementos que están interconectados, y la riqueza biótica es por esa causa; por esto mismo, cuando se hizo la propuesta de ordenamiento territorial, la barranca se consideró como un área prioritaria para su protección, en el mismo rango del bosque La Primavera […] Se están perdiendo grandes comunidades bióticas, como el chaparral, donde había una gran cantidad de encinos, que prácticamente ya no están porque hubo un cambio de uso de suelo…”.

A su juicio, “es muy importante con la barranca restituir la esperanza de las áreas naturales protegidas, más en un momento que están modificados los parámetros del área natural protegida municipal, como en el caso de Guadalajara, y más todavía porque el bosque La Primavera está sufriendo un atentado con respecto al despojo de más de 500 hectáreas (ver Público, 7 de julio), después de que estaban protegidas; es muy importante, para quienes piensan que esto es valioso, recuperar esta confianza en que podemos conservar este patrimonio”.

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