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El auge de Chapala oculta sus males

La cuenca Lerma-Chapala es deficitaria, está sobreexplotada y contaminada


Sólo 8% de las aguas superficiales de la cuenca no están contaminadas; l
a demanda del recurso es 15% mayor a la oferta; aún se desperdicia un volumen considerable

Agustín del Castillo. PÚBLICO-MILENIO


El lago de Chapala y la cuenca Lerma viven tiempos de bonanza, ante el extraordinario temporal que ha provocado que sus existencias de agua se ubiquen en sus mejores niveles de los últimos 27 años, con cerca de 6,100 millones de metros cúbicos (m3) de almacenamiento.


Esta agua sería suficiente para abastecer durante otros 27 años, a un promedio de 150 litros diarios por habitante, a toda la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG), de 4.1 millones de moradores.


El auge ha propiciado que el optimismo reine entre sus múltiples usuarios agrícolas, ganaderos, industriales, comerciales y domésticos, que han olvidado las agrias rencillas sostenidas por el recurso en esta región de lluvia errática (con años abundantes y años secos), donde la agricultura aún desperdicia enormes volúmenes de agua (hasta 50 por ciento) -ante la lentitud de la modernización de los sistemas de riego-, y donde están severamente contaminadas 41 por ciento de las aguas superficiales por falta de más de un centenar de sistemas de saneamiento en localidades mayores de 2,500 habitantes.


La región Lerma-Chapala fue “el granero de México” y todavía hoy alberga 8 por ciento de las zonas de riego del país. Además, genera 11 por ciento del producto interno bruto nacional y tiene como usuarios más de 18 millones de moradores, si se incluyen a la propia ZMG y el Distrito Federal, a donde se exportan más de 400 millones de m3 anuales para su abastecimiento urbano.


Se olvidaron este año los sombrerazos y los gritos que acostumbraban a propinarse usuarios y representantes de gobierno, al seno del consejo de cuenca, cada que se abordaba el tema del agua a repartir. Las concesiones estarán este nuevo ciclo al tope, anunció hace dos días la propia Comisión Nacional del Agua (CNA), lo cual significa que políticamente hablando, las pasiones se aplacarán, junto con la sed, por un buen tiempo.


Pero los expedientes de los males regionales siguen abiertos e irresueltos. En el reciente foro que realizaron en Guadalajara, el 20 y 21 de junio pasados, los diputados federales de la Comisión Especial para la Cuenca Lerma Chapala Santiago, que preside Joel Arellano Arellano, se marcaron cinco aspectos prioritarios en el diagnóstico allí discutido, con base en datos de la CNA:


Crecimiento poblacional. Dentro de la cuenca viven once millones de habitantes, 70 por ciento en centros urbanos. En 2025 serán quince millones. Si se agregan los ocho millones de usuarios que reciben su agua fuera de la cuenca, la cantidad se irá a 23 millones, todos demandantes de agua y servicios.


Desequilibrio entre la oferta y la demanda de agua. “La oferta total, superficial y subterránea es de 8,580 millones de m3; la demanda es de 10,102 millones de m3”, por lo que se tiene un déficit de 1,552 millones de m3.


Sobreexplotación de las aguas superficiales y subterráneas. “En las aguas superficiales se tiene un déficit en condiciones medias de 678 millones de m3, lo que ha impactado en el abastecimiento de agua al lago de Chapala. En las aguas subterráneas se tiene una sobreexplotación de 1,340 millones de m3, dando como resultado que de 37 acuíferos 29 están sobreexplotados”.


Contaminación de las aguas. “41 por ciento de las aguas superficiales están muy contaminadas, 51 por ciento están moderadamente contaminadas y sólo 8 por ciento es de calidad aceptable”. El mayor volumen de agua contaminada, agrega, proviene de las descargas municipales


Deforestación. “En los últimos quince años se perdieron 100 mil hectáreas de bosque y 250 mil hectáreas de vegetación natural [que sumadas se acercan a la superficie del estado de Tlaxcala] a favor de 300 mil ha de pastizales y 50 mil ha de desarrollos urbanos e industriales”.


Si no se atacan todas estas causas de deterioro, Chapala podrá seguir teniendo años excepcionalmente buenos, pero será dominada por los años de lluvias escasas y por la disputa política debido a la escasez y la contaminación. El auge del lago no alcanza a tapar la realidad.


CLAVES

Estrategias para recuperar la cuenca de Chapala


1. Control de la sobreconcesión de aguas nacionales. “…es necesario aplicar la Ley y establecer la cuenca Lerma-Chapala como zona reglamentada para equilibrar la demanda con la oferta, se impulsa dentro del Consejo de Cuenca publicar a la brevedad el Reglamento para la cuenca […] además de completar y fortalecer el Registro Público de Derechos de Agua para que realmente sea un instrumento de control y regulación”.


2. Saneamiento. “Se tienen identificado que la infraestructura faltante de saneamiento en la cuenca es de 139 plantas de tratamiento, 87 colectores y once rehabilitaciones, que requieren una inversión de 2,875 millones de pesos […] el grupo auxiliar de saneamiento actualmente está trabajando en programar la tercera etapa de saneamiento para tratar 100 por ciento las aguas residuales generadas en localidades mayores a 2,500 habitantes”.


3. Rescatar zonas federales, “particularmente para Jalisco es de importancia delimitar y ordenar las zonas federales de la ribera del lago de Chapala”.


4. Regular la pequeña irrigación. “Este grupo de usuarios, que por su cantidad no puede seguir fuera de control […]”.


5. Dar valor económico al factor ambiental. “…sabemos que tiene un valor económico no tan claro de determinar, ante actividades como la agricultura que tiene un valor en el mercado […] se necesita más investigación para mejorar nuestra comprensión de las funciones del ecosistema en la Cuenca no sólo del agua, sino de la interacción de ésta con la cobertura y uso de suelo, bosque y biodiversidad, para establecer zonas prioritarias de conservación y valorar los servicios que proveen, como turismo, pesca, irrigación, recreo, regulación del clima, transporte fluvial entre otros. [Se debe] avanzar en la definición e implantación de una propuesta de pago por servicios ambientales”.


FUENTE: diagnóstico de la CNA

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