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En El Salto se construyó donde nunca se debió, sentencia la Arquidiócesis

Inundación en La Azucena, municipio de El Salto


Mauricio Ferrer – LA JORNADA JALISCO

“Se construyeron zonas habitacionales donde no se debió levantar ni un ladrillo”, es la postura de la Arquidiócesis de Guadalajara en torno a las inundaciones en las colonias La Azucena y Jardines del Castillo del municipio de El Salto, y dada a conocer en la edición de este domingo de Semanario, su órgano informativo.

En su editorial, Semanario asegura que se han venido dando a conocer la “serie de irregularidades, una tras otra, que se fueron permitiendo en la construcción de los inundados fraccionamientos de La Azucena y Jardines del Castillo”.

Según la publicación católica, “una serie de complicidades o, por lo menos, faltas por omisión, han tenido como consecuencia lo que los habitantes de estas colonias han debido sufrir”.

Y culpa a todos los niveles de gobierno por los desastres sucedidos en ambos fraccionamientos.

Los argumentos de la publicación son varios para responsabilizar a las autoridades. Primero, resalta que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) se limitó a señalar que la empresa constructora Grupo Desarrollador Inmobiliario Mexicano, desde mayo del año 2001, había presentado la propuesta de construcción cerca de dos cauces: el del río Santiago y el del Arroyo Prieto. “Pero no hablaba de ninguna prohibición. Las indicaciones que daba sobre los límites en los que deberían levantarse las edificaciones no fueron respetadas por los constructores. Nadie dijo nada”, se expresa en la editorial.

En segundo término, refiere que en mayo de 2000 no hubo limitaciones a la edificación en el Plan Parcial de Urbanización en La Azucena, publicado en el Diario Oficial del Estado de Jalisco.

Sin embargo, la publicación católica partidiza el suceso: “a nivel municipal, El Salto dictaminó en 1999 el uso de suelo como favorable a la inmobiliaria; y en la siguiente administración priísta fue liberado el permiso para que ésta realizara la construcción del fraccionamiento. ¿Qué hubo de por medio?”.

Mediante estos sucesos, el órgano informativo alude a que existen situaciones “en las que tanto a las autoridades, como a la sociedad en general, parecen que se nos han escapado de las manos y superan las fuerzas para combatirlas” y ejemplifica con la violencia provocada por “grupos poderosos de delincuentes o el narcomenudeo”.

“Pero hablar de permisos irregulares (e irresponsables) de construcción no puede escaparse del control de quienes deberían estar al pendiente de ello. En todos los que contribuyeron a esta situación hay corrupción”, apunta.

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