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En Jalisco, nuevas dependencias para desafíos ambientales

La futura Administración de Jalisco busca lo más cercano a un gobierno verde, fundamentado en el respeto y la recuperación del patrimonio

Magdalena Ruiz Mejía. Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Magdalena Ruiz Mejía. Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Por Agustín del Castillo

6 de febrero de 2013.- El próximo Gobierno de Jalisco que arranca el 1 de marzo pretende colocar el tema ambiental de forma horizontal en todas las áreas de las políticas públicas, y la propuesta se tiene ya prácticamente lista.

A María Magdalena Ruiz Mejía experimentada académica ambientalista, quien forma parte del equipo de transición del Gobernador electo, Jorge  Aristóteles Sandoval, le ha tocado la tarea de armar desde la campaña a la gubernatura, la propuesta ambiental de próximo titular del Poder Ejecutivo.

Entre las principales novedades se puede hablar de la reingeniería a la que serán sometidas dos dependencias del Ejecutivo, las secretarías de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) y de Desarrollo Rural (Seder), además de otros entes como la Comisión Estatal del Agua (CEA), que tiene el mayor gasto de tipo ambiental en el gobierno que termina, principalmente por el dinero canalizado a la construcción de plantas de tratamiento.

Bosque Mesófilo Nevado de Colima. Foto: Semades

Bosque Mesófilo Nevado de Colima. Foto: Semades

Entre los cambios más fuertes que están por venir en los próximos meses es que las Áreas Naturales Protegidas que hoy administra el estado de Jalisco ya no estarán en manos de la Secretaría de Desarrollo Rural sino de la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable, y son las siguientes:

Bosque de La Primavera

Nevado de Colima

Sierra de Quila

Bosque Mesófilo Nevado de Colima

Piedras Bola

Además la nueva administración pretende tener un Área Protegida adicional, de carácter estatal, que es la de Cerro Viejo, ubicada entre la ciudad de Guadalajara y Chapala.

La Secretaría de Desarrollo Rural a partir de marzo adquiere un papel más relevante en impulsar una economía sostenida en la conservación de los recursos naturales para que impulse al sector primario, sea agricultura, ganadería, forestal o pesca.

Agua

En el tema de agua, lo más notable es la creación del Instituto Jalisciense de Tecnología del Agua, que permite ensayar caminos específicos para resolver temas de saneamiento y abastecimiento con base en las características y los conocimientos de cada región.

Uno de sus primeros trabajos sería desatorar la inversión en el humedal de El Grullo para el saneamiento de sus aguas negras, proyecto que ha sido obstaculizado por la actual administración de la Comisión Estatal del Agua, ya que su director, César Coll, no admite que se pueda dar la limpieza de aguas residuales con métodos diferentes a la creación de plantas de tratamiento.

Para Magdalena Ruiz, el tema ambiental ha sido ya aceptado y adaptado a la administración que tomará las riendas del estado.

“Se trata de la propuesta de un modelo de desarrollo que define como base la naturaleza para cualquier tema (…) estamos conscientes del problema de la degradación de recursos naturales, del atraso en aplicaciones científicas y tecnológicas, pero también de la falta de herramientas de la gobernanza para el manejo de los recursos naturales; teniendo todos estos escenarios estamos reorientando una política que englobe y dé una vuelta de 180 grados”.

El nuevo modelo que se plantea pasa por redes de gestión y de conocimiento que involucran a gobernantes y gobernados; en la aplicación expedita y puntual de la justicia ambiental; en fortalecer la gestión del territorio con el ordenamiento ecológico y en aplicar, además, políticas para contener y adaptarse a la realidad del cambio climático.

“Entonces vamos a hablar de gestión integral de cuencas, de un sistema integral de los residuos, del manejo de las cuestiones atmosféricas también con esa lógica (…) buscar el manejo para recuperar sitios contaminados o degradados”.

En el caso de los impactos ambientales, que generalmente se determinan a nivel de los predios, deben contener los efectos acumulados en tiempo y espacio, para que se tenga certeza sobre el efecto de una nueva autorización, por ejemplo, en el caso de la tala de los bosques o los cambios de uso de suelo.

Por eso la gobernanza ambiental es fundamental: si el tema es sinónimo de conflicto en nuestro tiempo, que sea apertura de oportunidades de desarrollo, “pero justo y sobre bases duraderas”, advierte Ruiz Mejía.

Así se encuentra Jalisco

– 32 mil hectáreas deforestadas por año, para ubicar al estado en segundo lugar nacional
– 7 mil toneladas diarias de desechos sólidos, en su mayor parte, todavía mal gestionadas
– 15 mil litros de aguas negras por segundo, crudas, a los ríos del estado, pues apenas se sanean alrededor de 30% por ciento de las aguas negras
– 6 millones de toneladas anuales de contaminantes a la atmósfera, 83% de ella por los casi tres millones de automóviles que circulan por sus ciudades

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