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Jalisco, en condiciones de ser líder en la producción de bioenergéticos: agricultores

Imagen de la rueda de prensa para presentar un programa de aprovechamiento de la producción agrícola para producir bioenergéticos Foto: HECTOR JESUS HERNANDEZ

Jorge Covarrubias – LA JORNADA JALISCO

Ante el anuncio de que Jalisco es uno de los candidatos a la instalación de una refinería de bioenergéticos, agricultores y empresarios del estado se pronunciaron en contra de que el gobierno estatal le dé preferencia a las industrias extranjeras. En rueda de prensa, el presidente de la Liga Campesina Agraria de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Gabriel Ponce Miranda, dijo que la inversión que procede de recursos federales debe quedarse en el país.

“No sería de justicia que empresas extranjeras fueran las beneficiadas de los subsidios que son parte de los impuestos que pagamos los mexicanos, ésa es la razón fundamental de la postura de nuestras organizaciones de que sean empresarios jaliscienses, y si no hay empresarios jaliscienses, buscar a los nacionales, pero que los recursos que vienen para el arranque de esta industria se queden aquí en México y de preferencia en Jalisco”, indicó.

Según lo expuesto por las autoridades, la refinería producirá etanol, un combustible que se obtiene a base de los almidones de maíz, sorgo dulce y caña de azúcar; sin embargo, por la importancia que significa el maíz para el consumo humano, los agricultores aseveraron que se producirá a base de los dos últimos.

“Tenemos tierras ociosas en muchos distritos de riego; tenemos excedentes de agua en Tomatlán donde se pueden regar otras 15 mil hectáreas más; tenemos en Tomatlán las 5 mil hectáreas que se sembraban de arroz, que no sé, un 40 por ciento están semiabandonadas y el resto las convertimos en praderas”, comentó el presidente de la Federación Estatal de Propietarios Rurales, Luis Carlos Ramos Preciado.

Hasta el momento se tienen en todo el país dos ingenios que producen etanol, los cuales se ubican en el estado de Sinaloa; sin embargo, los agricultores jaliscienses creen que a futuro serán insostenibles debido a que sólo utilizan el maíz en su elaboración, por lo cual consideran que Jalisco tiene las condiciones para convertirse en líder nacional en la producción de bioenergéticos.

Ponce Miranda reconoció que será difícil convencer a las autoridades de las bondades del etanol, y principalmente a Petróleos Mexicanos (Pemex), que está empecinada en abrirse al capital extranjero, pero no a nuevas alternativas de combustibles.

De su parte, el vicepresidente del Consejo Económico y Social de Jalisco (Cesjal), Roberto de Alba Macías, aseveró que desde este momento se está haciendo la precisión de que sólo se utilizarán las tierras abandonadas u ociosas para garantizar que no habrá una reconversión de la producción de alimentos al bioenergético. En principio se prevén las áreas colindantes con las presas Cajón de Peñas y Trigomil, en el municipio de Unión de Tula, donde podrá llevarse a cabo el proyecto, en una extensión de aproximadamente 30 mil hectáreas.

A su vez, el diputado federal del PRI Héctor Padilla, titular de la Comisión de Ganadería en el Congreso de la Unión, mencionó que se tiene una bolsa de 300 millones de pesos y se pretende que Jalisco se lleve la mayoría de esos recursos.

Ponce Miranda refirió que por primera vez los campesinos ven la posibilidad real de salir del estancamiento que por décadas los ha sumergido las políticas asistenciales de los gobiernos federales. “Estaremos muy vigilantes, muy vigilantes de que no se nos juegue el dedo en la boca”, advirtió.

Los agricultores consideraron que como una medida ecológica y de promoción para la introducción de biocombustibles, el transporte público de la Zona Metropolitana de Guadalajara y el Macrobús podrían ser los primeros en usar el combustible.

  • PRONUNCIAMIENTO DE LA RED EN DEFENSA DEL MAÍZ NATIVO
    10 DE JULIO DE 2008
    MEXICO D.F.

    Reunidos ante las amenazas renovadas a nuestras semillas, alimentos, derechos y vida como pueblos, en la Red de Defensa del Maíz Nativo, y

    Considerando

    La intención del gobierno mexicano, en contubernio con las empresas transnacionales, de permitir el cultivo de maíz transgénico en varios campos experimentales, y que ésto necesariamente significará la contaminación de nuestros maices nativos y a la larga la pérdida de los mismos, atentando contra nuestra identidad, autonomía, economía y nuestra salud; destruyendo la madre tierra, la vida y contaminando la naturaleza.

    Que para ello, pretende usar leyes y reglamentos que han sido aprobados ignorando a los pueblos y a favor de los intereses de las empresas, como la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, mejor llamada “Ley Monsanto”, que permite la entrada e invasión de las transnacionales a nuestros territorios, campos de cultivo y semillas, que por derecho ancestral e histórico nos corresponden.

    Que la “Ley Monsanto” forma parte de una serie de leyes destinadas al despojo y privatización de nuestros recursos y derechos, —la reforma al art. 27 Constitucional, la Ley Agraria, la reforma constitucional en materia indígena, la Ley de Aguas Nacionales, la Ley Forestal, la Ley Minera, la Ley Gral. De Vida Silvestre, la de Productos Orgánicos, la de Certificación de Semillas— entre otras que han sido aprobadas a nuestras espaldas y atentan contra nuestra palabra, nuestros derechos, nuestra historia, y nuestra cultura.

    Que ahora, a través de la farsa legal titulada irónicamente “Régimen de Protección Especial del Maíz”, se pretende negar que todo el territorio mexicano es centro de origen y diversidad del maíz.

    Que las instituciones gubernamentales ejecutan los proyectos e intereses de las empresas transnacionales, y que los programas agrarios y sociales – como ahora el PROMAF (Programa de Maíz y Fríjol), diseñado para que perdamos nuestras propias semillas– están destruyendo la vida comunitaria de los pueblos y nos inducen a depender de las empresas, y a la homogeneización de los pueblos, destruyendo nuestras diversas culturas y convirtiéndonos a todos en clientes de las empresas.

    Que los bancos de germoplasma, formados con semillas recogidas de nuestros territorios y fruto de nuestros saberes, están siendo controlados por las grandes corporaciones, como Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Basf, Dow, que se agrupan en la Asociación Mexicana de Semillas A. C. (AMSAC) como cártel para cabildear y defender sus intereses en el país, declarándose “protectores” de las semillas, cuando en realidad las están destruyendo. Que Empresas sin ninguna moral y grandes contaminadores de la naturaleza y destructores de la vida campesina como Monsanto, son miembros del “Comité de Honor y Justicia” de dicha asociación.

    Que la AMSAC está exigiendo que se siembre sólamente semilla certificada, llamando a nuestras semillas originarias como “piratas”.

    Que las autoridades ambientales en México pretenden establecer una red de monitoreo (ambiental) de OGM,para detectar OGM en el país, en lugar de evitar las condiciones de riesgo y de amenazas de contaminación como son las importaciones de granos de los EUA.

    Que pretenden reducir en confinamientos biológicos al país centro de origen al determinar los polígonos, donde según las colectas oficiales, hay parientes silvestres y diversidad de maíz.esta significará el fin del proceso de diversidad y de creación de del maíz desde los pueblos de maíz, en confinamiento es la muerte de la diversidad, como si los OGM respetaran fronteras.

    Que los pueblos, tribus y naciones indígenas somos los dueños y guardianes de las semillas y animales, bosques, selva, agua y plantas que existen en nuestro territorio; hacemos la siguiente

    DECLARACIÓN

    Los pueblos indígenas y los campesinos son los responsables y herederos de la perpetuidad de las diferentes clases de maíz que existen a lo largo y ancho de todo nuestro territorio mexicano y que todo México es centro de origen y diversidad del maíz.

    Nos declaramos en contra de la liberación del maíz transgénico y de todos los organismos genéticamente modificados de manera experimental y comercial.

    Los indígenas y campesinos son los verdaderos y más experimentados guardianes de los recursos naturales que existen en nuestro país.

    Nos declaramos en contra de las leyes que están atentando contra nuestros derechos como pueblos y contra las empresas transnacionales que pretenden despojarnos de nuestras semillas, nuestras tierras, montes y aguas y demás riquezas naturales.

    Denunciamos la injerencia que tienen dichas empresas en las políticas agroalimentarias, para que perdamos el derecho a producir nuestros propios alimentos libremente.

    Declaramos a la AMSAC como una institución que atenta contra los derechos de los agricultores y su soberanía alimentaria.

    Nos declaramos en contra de las estrategias que se implementan contra los pueblos desde instituciones y programas gubernamentales, para que cambiemos nuestras semillas propias por semillas híbridas y transgénicas.

    Estamos en contra de los bancos de germoplasma ya que son centros de biopiratería que roban nuestras semillas y conocimientos ancestrales para favorecer los intereses de las empresas e investigadores ajenos a los intereses de los pueblos.

    Estamos contra los proyectos biopiratas que Monsanto está haciendo con organizaciones agrícolas y académicas para robar maíces nativos y conocimientos a través del “Proyecto Maestro de Maíces Mexicanos” y el contrato con la Universidad de Guadalajara para recolectar maíces y teocintle, ancestro del maíz, de la sierra indígena nahua de Manantlán en Jalisco.

    Nos oponemos a la certificación y registro de semillas y lo denunciamos como una manera más de privatizar las semillas para controlar a los pueblos.

    Rechazamos la promoción, difusión, experimentación, cultivo, comercialización y consumo de las semillas transgénicas. Estas semillas atentan contra el medio ambiente y ponen en peligro la salud y la soberanía alimentaria de millones de mexicanos.

    El cultivar, guardar, cuidar e intercambiar libremente semillas propias, nativas que no tenemos porque certificar ni registrar ante nadie porque las tenemos desde antes de que existiera el Estado mexicano, es un derecho inalienable que nadie nos va a quitar y seguiremos ejerciendo de manera autónoma. Estas semillas son la esperanza del futuro de todos.

    EXIGIMOS

    Que se declare todo el territorio nacional como centro de origen y de diversidad y se apoye la producción nacional y autónoma de semillas y por lo tanto una moratoria histórica del maíz GM en México.

    El respeto al derecho a la soberanía alimentaria que parte de nuestra autonomía, costumbres, culturas, tradiciones y prácticas agrícolas.

    Que se detenga el cultivo, experimentación, investigación, comercialización y consumo de transgénicos en el territorio mexicano.

    Rechazamos la certificación, registro o patente ningún tipo de semilla o ser vivo. Por el contrario exigimos que se respete el libre intercambio de nuestras semillas como lo hemos hecho desde tiempos inmemoriales sin necesidad de paquetes tecnológicos.

    Que se detenga la criminalización a la forma de vida campesina que se esta llevando a cabo a través de legislación hecha a favor de los intereses empresariales.

    Seguiremos defendiendo la autonomía de nuestros pueblos, la comunidad, las asambleas y su autogobierno, cuya base fundamental es el territorio y el cultivo del maíz nativo como parte de nuestra vida.

    Estaremos alertas para denunciar públicamente los cultivos de liberación experimental de maíz transgénico en nuestro país, que es su lugar de origen, y llamamos al pueblo de México a informarse y organizarse para no permitir esta imposición.

    Comunidades indígenas y campesinas del Pueblo Wixárika, Pueblo Rarámuri, Tribu Yaqui, Pueblo Mayo-Yoreme, Comunidades Pure’pecha, Comunidad Totonaca de la Sierra Norte de Puebla; Comunidades Campesinas de Los Tuxtlas, Veracruz; Comunidades Campesinas del sur y del norte de Veracruz; Comunidades Zapotecas de los Valles Centrales de Oaxaca; Comunidad Tlapaneca, de Tlapa, Guerrero, comunidad mixteca de San Juan Mixtepec, Oaxaca, Comunidades campesinas del sur de Tamaulipas.

    Organizaciones Indígenas y campesinas: Unión de Comunidades Campesinas del Norte de Guanajuato (UCANG), Organización de Agricultores Biológicos, AC, Oaxaca; Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto AC, Oaxaca, Unión de Organizaciones de la Sierra Norte de Oaxaca, UNOSJO; Centro Regional para la Educación y la Organización (CREO), Los Tuxtlas, Veracruz; Radio Huayacocotla, Organizaciones de la sociedad civil: Centro Nacional de Apoyo a las Misiones Indígenas AC (CENAMI); Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM); Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (Grupo ETC); Centro de Análisis Social, Información y Formación Popular (CASIFOP); Colectivo Coa; Comité de Derechos Humanos Sierra Norte de Veracruz; Consultoría Técnica Comunitaria AC (CONTEC), Chihuahua; Grupo de Estudios Ambientales (GEA AC), Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas (UACI-Universidad de Guadalajara), Jalisco; Centro de investigación y producción de tecnología ecológica para la vivienda (CIPTEV) Jalisco; Grupo Cultural Nivi Ñuu; GRAIN, Chile.

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