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Los Azufres, las manchas de un proyecto “modelo”

Destrucción de bosques de oyamel, contaminación de acuíferos y apertura de caminos que facilitó el acceso de taladores, en el expediente de reclamos de comuneros a la explotación geotérmica de la CFE; Comisión Forestal de Michoacán defiende el proyecto y dice que no hay denuncias formales


Zinapécuaro, Michoacán. Agustín del Castillo, enviado. PÚBLICO-MILENIO


La Comisión Federal de Electricidad (CFE) presume el campo geotérmico de Los Azufres, en Michoacán, como “modelo de generación de energía limpia”, similar al que pretende aplicar en La Primavera, Jalisco, con la promesa de bajos daños ambientales.


Sin embargo, la realidad también presenta otra cara: 30 años de explotación de los yacimientos termales del oriente michoacano han provocado pérdidas en la calidad del arbolado, contaminación del agua y saqueo indiscriminado del bosque de las comunidades de la sierra, denuncian diversos dirigentes de la zona.


Es el lado oscuro del “proyecto exitoso”, ejemplo para el aprovechamiento de Cerritos Colorados, en La Primavera, al poniente de la zona metropolitana de Guadalajara, recién autorizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con el aval de su similar de Jalisco, el entusiasmo del empresariado local y el escepticismo de algunos científicos.


Dos comunidades agrarias de Los Azufres, las más exitosas en afrontar contracorriente los perjuicios a su patrimonio natural que causó el megaproyecto, ofrecen sus testimonios a Público.


“La CFE ocasionó mucho daño ambiental […] por aquellos años [finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado] se mencionaban seis mil hectáreas dañadas: muchos huertos frutales se acabaron, murió ganado por tomar aguas contaminadas, y todavía ahora, tenemos que usar más de 25 por ciento de nuestra autorización de aprovechamiento de madera para sacar el arbolado seco, principalmente oyameles, causados por las emisiones de azufre de los pozos”, advierte Alfonso Cervantes Gómez, asesor técnico de la comunidad de San Pedro Jacuaro.


En Jeráhuaro, también dentro del bosque, las cosas no fueron mejor. “Cálculos serios indican que se perdieron entre la mitad y 75 por ciento de los bosques originales desde que llegó la CFE”, señala Martín Acosta Bautista, su asesor forestal.


Don José Guerra Cano, comisariado saliente de bienes comunales, acusa sin ambajes al proyecto geotérmico de haber abierto el bosque con una amplia red de caminos, lo que se hizo de forma descuidada y sin prever lo que pasaría: la llegada de bandas armadas de talamontes, que hoy asuelan la sierra de San Andrés sin que la paraestatal se haya hecho responsable por ocasionarlo (lo que algunos economistas llaman el “impacto social negativo” de una obra).


No obstante, Alejandro Méndez López, director de la Comisión Forestal de Michoacán (Cofom), explica que no hay denuncias formales de las comunidades ante la instancia que representa. “Todo ha quedado hasta ahora en el nivel de rumor; sabemos que el proyecto de Los Azufres es muy bueno, y creo que si tienen quejas, podrían presentarlas para nosotros propiciar un diálogo con la comisión para arreglar las cosas”, sugiere optimista.


La CFE se asentó en el área a partir de 1977, y aprovechó que los núcleos agrarios se encontraban desorganizados y en pugna por diversas tierras boscosas, incluso con el propio gobierno federal. La explotación alcanza actualmente 36 pozos con profundidades de 600 a 3,500 metros, con una capacidad instalada de 188 megawatts (más de siete tantos de lo que se pretende aprovechar en La Primavera en su primera etapa, que son 25 MW), pero el potencial total del campo asciende a 600 MW, contra 96 MW de La Primavera (ver Estimación del recurso y prospectiva tecnológica de la geotermia en México, del Instituto de Investigaciones Eléctricas, 2005).


La energía que se aprovecha en Los Azufres es un tercio de lo que necesita una ciudad del tamaño de Guadalajara para resolver todas sus necesidades, mientras La Primavera, al tope, sólo proveerá de 12 por ciento de esa energía. En México, se tiene una capacidad instalada de geotermoenergía de 960 MW, la mitad del potencial que se ha detectado, y apenas un décimo de la electricidad que consume el país.


Es decir, resulta claro que a pesar de las quejas de los vecinos, la geotermia tiene un futuro promisorio como fuente para fabricar energía, a la sombra de riesgos ambientales y sociales que se pueden reproducir si no se extreman las prevenciones.


San Pedro Jacuaro

Este ejido y comunidad (pues posee decreto y tierra en ambos regímenes agrarios pero un solo gobierno interno) tiene el espectacular balneario de Laguna Larga y vive tanto del ecoturismo como de la madera, pero debe realizar una vigilancia ardua para evitar saqueos de talamontes propiciados por la red caminera que trajo la geotermia.


La explotación de energía en Los Azufres “tiene pros y contras; en este caso, la contra es la contaminación, aunque la CFE se maneja con sus certificaciones ISO-9000 y todos los isos que sean, pero si se rompen las mangueras, que es lo que pasa, los contaminantes pasan a la vegetación y se secan todos los árboles, pues el agua tiene una concentración de sales [derivadas del azufre]; aparte, hemos detectado, y lo considero una hipótesis viable, que todos los vapores que se emiten a la atmósfera ya vienen cargados de sales [sulfurosas] y también repercuten en la vegetación, principalmente al oyamel, que todos los años se nos secan”, explica Alfonso Cervantes Gómez, asesor de la comunidad y él mismo hijo de un comunero.


-¿No hay una compensación por parte de la CFE?


-No tenemos compensaciones hasta la fecha. Ni siquiera avanzaron en la instalación de campanas para retener el vapor de los pozos, la mayoría carecen de una.


-En otras partes del país se habla de Los Azufres como un modelo extraordinario de energía sin contaminar…


-Tienen todas las certificaciones ISO y la cuestión pulida, pero con la primera capa de pulición ya se ve el cochambre.


-¿Cuáles son los beneficios para ustedes?


-El beneficio es el camino pavimentado, la comunicación, pero también tiene pros y contras; gracias a que se abrió el camino se hizo una devastación fuertísima [sic] del bosque, en toda la región.


-¿No piensan que la generación geotérmica vaya para largo, y sus efectos negativos también?


-Sí, a eso apunta; nosotros estamos aprovechando el agua termal, pero está ya sufriendo cambios en la temperatura, una disminución, y si es así, va a afectar las cuestiones del ambiente.


-Si todo apuntaba tan mal, ¿por qué aceptaron que se instalara la planta de CFE hace 30 años?


Es que le impacto ambiental no estaba regulado. Ni siquiera pidieron permisos a las comunidades; todo se fue por concesiones federales a los permisionarios, pero la verdad no había empleo y se contrató a la gente de la localidad, pero ese beneficio ya se acabó; hoy no creo que llegue a 1 por ciento de su planta de empleos para los comuneros de la región. Además, dañaron las huertas de frutales, nunca se recuperaron, y en los cuerpos de agua, se murieron todos los peces. Eso es lo que nos dejó la geotermia en la sierra.


Jeráhuaro

Otra comunidad indígena forestal vinculada al proyecto de geotermia es Jeráhuaro, cuya la lista de agravios con la paraestatal es mayor a la de sus vecinos. Comienza con la apertura de líneas eléctricas, que significan derribar muchas hectáreas de bosque y mantener la servidumbre, “pero prometen y no cumplen”, señala don José Guerra, comisariado saliente.


“En la carretera hay otro detalle: pusieron una línea y nunca avisaron, entonces raparon algunos árboles y si se les quita la punta ya se pierden, no vuelven a recuperarse, y ese es el problema, no sé si ahorita la nueva mesa sí vaya a hacer algo, pero es otro daño serio que nos hizo comisión”, añade.


-¿Y los problemas de los vapores que arrojan los campos geotérmicos hacia el bosque?

-Pues con decirle que antes de que se abrieran, el durazno aquí se daba entre las jaras muy bonito, y desde que esto está, el durazno ya no se quiere producir bien, el chabacano se acabó completamente, y así con muchos frutales […] En una reunión que hubo en la comisión yo les comentaba que consideraba que nos tenían que ayudar con algo al pueblo, porque en lugar de tener beneficios habíamos tenido perjuicios con esto; y ahí me dijeron que por qué, si ellos tenían todo bien controlado, que habían llevado al laboratorio todo, pues sí, pero yo que no tengo estudios ni la capacidad, me llevan ahí y me enseñan, yo cómo puedo analizar las cosas, y ver que no me engañen, les contesté.


Esto se lo dijeron “hace unos seis años […] lo que pasa es que vienen y engañan a la gente. Aquí prometieron muchos beneficios que nunca se hicieron, y se acabaron un banco de materiales en nuestras tierras, que usaron para embalastrar todas las terraceras. Nos arreglaron la plaza del pueblo hasta muchos años después, cuando ya les habíamos exigido lo de la línea; lo bueno es que vieron que ya no nos dejamos”.


-¿Cuál es su verdad sobre la explotación geotérmica de Los Azufres?

-Cuando se dio el inicio de las operaciones de la geotermia, ellos abrieron muchos caminos, y la región, que en el pasado no tenía accesos a los bosques, estaba conservada y todos los ríos estaban muy bonitos, pero empezaron a acabarse […] se le facilitó a todo mundo saquear el recurso; esto se acentuó más del año 2000 para acá, porque hay grupos que se dedican al clandestinaje y que entran armados a la sierra, ven aquí una mina de madera, y cómo les topamos, si hay poco apoyo de las autoridades…


Martín Acosta, el asesor forestal de Jeráhuaro, amplía el diagnóstico: “Si nos vamos del lado del efecto que dejan los residuos que emiten los pozos, pues nosotros sabemos que hay lluvia ácida, a poca distancia y a mucha distancia; se ha informado que las huertas que tiene la región de Zinapécuaro, se acabaron por lo mismo, se contaminaron los escurrimientos, y les cayó lluvia ácida […] inclusive en muchas áreas que se dedicaban al maíz, tampoco dan ya resultados, y toda esta situación nadie la ve; ellos [la CFE] siempre han dicho que la región está prospera, que hubo un desarrollo y la gente está contenta, cuando la verdad es otra…”.


-Según su información, ¿cuál es la reducción de estos bosques en estos 30 años?

-Así, a grandes rasgos, me atrevo a decir que hay un 25 por ciento de lo que había a cuando empezaron a operar estos pozos de la geotermia. El bosque es generoso, se ha recuperado, pero del bosque natural de primera que había en 1978, se perdió 75 por ciento.


CLAVES


El impacto ambiental y social de la geotermia

La Primavera y Los Azufres son sierras de gran importancia ambiental, y además, se ubican dentro del sistema nacional de áreas naturales protegidas. Si bien, los expertos señalan que proteger los bosques y aprovechar este tipo de energía es incompatible, el gobierno mexicano no lo considera así. En ambas áreas no se restringe la posibilidad de aprovechar ese tipo de energía, pero con reservas


Los proyectos geotérmicos “podrían producir un impacto ambiental muy fuerte al ser desarrollados dentro de un área de gran fragilidad e importancia ambiental […] hay que entender que un proyecto de generación no es compatible con el objetivo y características de un parque nacional”, señala la Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente. A continuación, detalla los impactos de este tipo de proyectos


1. Destrucción importante de bosque natural por construcción de caminos de acceso, explanaciones para perforaciones o estructura y botaderos de escombros


2. Afectaciones significativas a la fauna silvestre, al alterarse sus rutas de desplazamiento natural o afectarse áreas de reproducción de las especias que habitan el área o migran hacia ella


3. Posible contaminación de quebradas [barrancas] o ríos por desechos de las perforaciones o por derrame de lubricantes o combustibles


4. Reducción de caudales en ríos o quebradas por utilización de agua para perforaciones, construcciones o para la operación de la planta. Afectaciones a los acuíferos subterráneos


5. Erosión de suelos y contaminación de cauces por sedimentos arrastrados desde las construcciones


6. Afectaciones a la flora y fauna por contaminación con H2S [ácido sulfhídrico] y otros contaminantes durante la fase operativa del proyecto. Afectaciones a la fauna por altos niveles de ruido


7. Muerte de animales silvestres por atropello causado por vehículos y maquinaria


8. Pérdida de belleza escénica


9. Afectaciones o destrucción de atractivos geotérmicos como hornillas, aguas termales, volcanes de lodo


10. Posibles afectaciones a las comunidades vecinas a los parques por ruido, contaminación y cambios socioculturales

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