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Manzanillo, la gran puerta

La ciudad portuaria de Colima será esencial para globalizar la economía de la región Centro Occidente. Un ambicioso planteamiento de infraestructura detonará su potencial.
 
Guadalajara. Agustíndel Castillo. PÚBLICO-MILENIO

 
El puerto interior de Manzanillo, uno de los puntos centrales para el proyecto de desarrollo regional, que cambiará el aspecto de la ciudad. Foto: Felipe Salgado
Si se hace el recuento de los trece proyectos estratégicos que se están planteando para la región Centro-Occidente, la ciudad más beneficiada en términos de infraestructura —aunque se deberá analizar el costo ambiental a pagar— será, de lejos, Manzanillo.

Porque, además de que los dos grandes corredores de vías terrestres interregionales (a Tampico y Nuevo Laredo) parten de ese enclave del litoral colimense, se buscará consolidar su recinto portuario, realizar la vía corta ferroviaria para enlazarlo a Guadalajara y Aguascalientes y construirle el gasoducto hacia la misma capital de Jalisco.

El proyecto de “consolidación del puerto” es una ampliación de sus instalaciones: “El crecimiento de operaciones […] de 14.1 por ciento en el tráfico de contenedores [superior al promedio nacional, de 10.3 por ciento, y a los registrados en Long Beach, de 13 por ciento, y Los Ángeles, de 9.5 por ciento] representa una gran oportunidad para detonar el posicionamiento competitivo del puerto y fortalecer el corredor logístico del Tratado de Libre Comercio”, refiere un documento del Fideicomiso para el Desarrollo de la Región Centro Occidente (Fiderco), denominado Proyectos estratégicos, que fue entregado a los gobernadores de las nueve entidades en septiembre de 2008.

Añade: “A estas condiciones de mercado del transporte y logística internacional se suma la construcción de la terminal de almacenamiento y regasificación de gas natural [sic], el proyecto del gasoducto […] y la expansión con el nuevo puerto, en donde se proveerá de instalaciones de almacenaje especializado, astilleros, mantenimiento de contenedores, instalaciones de empresas maniobristas…”.

La ampliación del puerto significa una expansión sobre 1,080 hectáreas y trece kilómetros de muelles, para albergar un máximo de 103.2 millones de toneladas de productos, añade el texto.

Los requerimientos técnicos son aún muchos: el estudio de movilidad del puerto a la ciudad, la delimitación de la zona federal marítimo-terrestre, el estudio de posicionamiento en el mercado de transporte marítimo internacional, el estudio de factibilidad del plan maestro para el nuevo puerto, la manifestación de impacto ambiental, el aseguramiento de la tenencia de la tierra y la estructura legal, la concertación con las autoridades de los sectores de transportes y economía, la licitación y la gestión del proyecto.

Un segundo proyecto es la vía corta de ferrocarril Manzanillo-Guadalajara. “Durante el periodo 1981-1988 se construyeron 77.7 km de terracerías y obras de drenaje, 434 metros de puentes […] Las obras realizadas se estiman en 50 millones de dólares”.

La conclusión de la ruta es en el tramo que va de La Capilla a Encarnación de Díaz, en Los Altos de Jalisco, con 190 km de longitud, “y evitará traslados innecesarios hasta Irapuato [220 km] para hacer conexión con las vías férreas de México-Ciudad Juárez y Aguascalientes-Monterrey”. También obliga a hacer libramientos ferroviarios en Guadalajara y Aguascalientes, así como en la laguna de Cuyutlán, en las inmediaciones de Manzanillo, lo cual lleva a un total de 329 km de redes nuevas. Así, “se agilizará el flujo de productos dentro del corredor Manzanillo-Tampico, con la consecuente reducción de costos y mercancías y mejoras logísticas que elevarán la competitividad regional”, asegura el texto.

¿Qué se requiere? Además de todos los proyectos y factibilidades, la inversión de 6,642 millones de pesos, que serían vía concesión al sector privado.

Finalmente, está el gasoducto Manzanillo-Guadalajara, que apoyará el fortalecimiento del nuevo puerto, y distribuirá gas natural por una ruta que involucra centros económicos relevantes de Colima (cuatro municipios) y Jalisco (doce).

Su trazo incluye el paso por la zona de amortiguamiento de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán, pero, a cambio, se promete reducir las emisiones a la atmósfera en el propio puerto de Manzanillo.

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Riesgo ambiental por la laguna de Cuyutlán ya es caso internacional

Mientras unos buscan detonar el puerto de Manzanillo, otros se preocupan por el alto costo que podría pagar por ello la naturaleza. El pasado viernes 6 de febrero, la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (CCAAN), entidad creada por los gobiernos de los tres países firmantes del tratado comercial del subcontinente, dio entrada a la petición de la agrupación ecologista Bios Iguana contra la devastación de manglares en la laguna de Cuyutlán.

“Los peticionarios aseveran que México está omitiendo la aplicación efectiva de su legislación ambiental con respecto a la protección de la laguna de Cuyutlán, Manzanillo, la cual —de acuerdo con los peticionarios— representa 90 por ciento de los humedales en el estado de Colima y es el cuarto humedal más grande en ese país”, explica el texto de recibimiento.

“En la petición se asevera además que las autoridades mexicanas, indebidamente, otorgaron las autorizaciones en materia de impacto ambiental a dos proyectos de infraestructura: el primero, para una terminal de regasificación de gas natural licuado promovido por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y, el otro, para una planta de almacenamiento y distribución de gas licuado de petróleo promovido por la empresa Z Gas del Pacífico. Los peticionarios aseveran que durante el proceso de evaluación de impacto ambiental no se hizo un análisis adecuado en conformidad con la legislación ambiental aplicable”.

También acusan a las autoridades locales de Manzanillo por modificar “el programa de desarrollo urbano de ese municipio, cambiando la zonificación de turística-ecológica a industria pesada, lo que —aseveran— es una violación a los criterios ecológicos del programa de ordenamiento ecológico de la laguna de Cuyutlán”.

El Secretariado de la CCA analizará la petición “a fin de determinar si cumple con los criterios del artículo 14 del Acuerdo de Cooperación Ambiental”.

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