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Metales pesados en la sangre de Miguel Angel López, niño que cayó al río Santiago

Los medicamentos que le recetaron se utilizan para combatir severos envenenamientos

El dimercaprol elimina iones de arsénico y mercurio; la penicilamina los de cobre y plomo

 
JUAN CARLOS G. PARTIDA – LA JORNADA JALISCO
 
Raúl Luna, tutor del niño hospitalizado, con sus hijos Oscar y José Daniel

 
Raúl Luna, tutor del niño hospitalizado, con sus hijos Oscar y José Daniel Foto: ARTURO CAMPOS CEDILLO
 
Miguel Angel López Rocha, el niño de ocho años de edad que cayó al río Santiago en el fraccionamiento La Azucena, de El Salto, y llegó el pasado 26 de enero al Hospital General de Occidente (HGO) en estado delirante, que se debate entre la vida y la muerte, permanece en estado de coma y padece de acuerdo al diagnóstico médico una septicemia generalizada y una inflamación cerebral que no ha querido ceder, fue recetado por especialistas de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) para que consumiera penicilamina y dimercaprol, activos que se prescriben cuando existe intoxicación por metales pesados.
 
Aunque desde que se conoció del caso las autoridades sanitarias estatales han desestimado el señalamiento y en contradictorias declaraciones han dicho que Miguel Angel sufrió un traumatismo al golpearse la cabeza o que consumió un derivado del opio, La Jornada Jalisco tuvo acceso ayer a la receta expedida por los médicos que lo atienden en el HGO, que comprueba la prescripción médica de penicilamina y dimercaprol, medicamentos que de acuerdo con el coordinador de la carrera de Farmacobiología en la Universidad de Guadalajara, César Ricardo Cortés Alvarez, se suministran sobre todo cuando existe intoxicación por metales pesados.
 
La receta, expedida por la Secretaría de Salud Jalisco el 27 de enero con el número de folio 23523, prescribe el uso hospitalario de 10 ámpulas de 100 miligramos de dimercaprol. El tutor de Miguel Angel y esposo de su madre, Raúl Luna Mendoza, dijo que no pudo encontrar dicho activo en las farmacias, por lo que vía telefónica los médicos del HGO le pidieron que entonces consiguiera la penicilamina.
 
Entrevistado, el maestro Cortés Alvarez coincidió que ambos activos tienen como uso principal la desintoxicación de metales pesados. Basado en el libro Martindale, la extra de farmacopea, una guía completa para encontrar monografías de fármacos y que debería ser de uso obligado para los médicos, el especialista dijo que la penicilamina ayuda a la eliminación de iones metálicos como el cobre, plomo y mercurio, mediante la formación de compuestos químicos solubles que se eliminan vía renal.
 
Para hablar del dimercaprol, Cortés Alvarez se documentó en el libro Guía Profesional de Medicamentos, y dijo que la indicación principal para su uso es el envenenamiento por arsénico, oro o mercurio, además de servir para el tratamiento de encefalopatías por plomo.
 
Cuando el caso de Miguel Angel se hizo del conocimiento público, el director del HGO, Enrique Rábago, presumió que el niño de ocho años pudo haberse intoxicado por el consumo de algún derivado del opio, pues al entrevistar a la familia dijo que encontraron indicios de que el menor convivía con infantes adictos.
 
Otra versión la dio el propio secretario de Salud, Alfonso Gutiérrez Carranza, quien afirmó que el grave estado de Miguel Angel era producto de un traumatismo en el cráneo y un edema.
 
El especialista en farmacobiología de la UdeG señaló que ni el dimercaprol ni la penicilamina se utilizan para desintoxicar a un adicto a los opiáceos, ni para tratar traumatismos o edemas.

 
El eslabón perdido

Aunque desde hace años activistas ambientales han presentado análisis, fotografías y videos de la grave contaminación del Santiago y se han acumulado denuncias y recomendaciones hasta a nivel internacional por casos de diversas enfermedades –de las más graves, cáncer– entre los pobladores de El Salto y Juanacatlán, donde el río pasa en medio de ambas cabeceras municipales, hasta ahora no se había presentado un caso tangible y documentado de que alguna persona hubiera sufrido una intoxicación tan grave debido al contacto con los desechos que acarrea el río, considerado uno de los más contaminados del país y al que descarga buena parte del drenaje sin tratar de la zona metropolitana de Guadalajara y todas las fábricas del corredor industrial de El Salto, el más grande de Jalisco y que asienta a un amplio número de empresas maquiladoras extranjeras.
 
Además de la tragedia para la familia López Rocha, el caso representa un duro golpe para las autoridades municipales y del estado, que han otorgado licencias de construcción en zonas de alto riesgo, como es el caso del fraccionamiento La Azucena, donde vive Miguel Angel en compañía de su madre, tres hermanos, y el esposo de su progenitora.
 
También podría ser la prueba fehaciente del grado de contaminación del río, que nace en el lago de Chapala y desemboca en las costas de Nayarit, el cual sería el principal afluente de la proyectada presa de Arcediano que el gobierno estatal insiste en construir al fondo de la barranca de Huentitán, unos 20 kilómetros aguas abajo de donde cayó Miguel Angel, un líquido que se utilizaría para abastecer la demanda de agua potable de los casi 5 millones de personas que habitan la zona metropolitana de Guadalajara.


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