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Protegerán los 21 humedales de la costa de Jalisco

Habrá programas de manejo a nivel cuenca y monitoreo de resultados.


El estero de La Manzanilla es hábitat de decenas de especies de aves migratorias. Foto: Marco A. Vargas

Agustín del Castillo – PÚBLICO

El plan de acción para rescatar humedales en la costa de Jalisco, propuesto por la Universidad de Guadalajara y el gobierno del estado, irá más allá de los ocho sitios designados hasta hoy en el marco de la convención Ramsar de la ONU.

La pretensión es abarcar otros trece ecosistemas que no tienen protección especial y que afrontan la misma peligrosa dinámica destructiva, ocasionada por el desarrollismo dominante.

El documento sustantivo de esas acciones, con copia en poder de Público, presenta planteamientos que “en conjunto constituyen un enfoque integrado y suponen un acercamiento interdisciplinario y multisectorial”.

Las acciones “van dirigidas […] a determinar cuál es el conocimiento que existe actualmente sobre los aspectos ecológicos, sociales y económicos que conciernen a los humedales costeros. También se busca definir cuales son los alcances e insuficiencias en materia de regulaciones y de marco jurídico, así como los conflictos existentes y potenciales”.

Sobre esta base, “se busca implementar programas de investigación apropiados en los aspectos relevantes, con el fin de apoyar el desarrollo sustentable […] simultáneamente, se plantea acometer la elaboración y puesta en marcha de un plan de manejo de éstos, con el fin de garantizar su uso y aprovechamiento óptimos”.

Esto se consolidará con “la realización de reuniones consultivas y talleres de trabajo que propicien desde el principio la participación activa de todos los interesados y permitan el desarrollo de un programa adecuado de educación ambiental”.

El documento fue elaborado en sus líneas principales por un grupo de académicos del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras de la UdeG, en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades) de Jalisco, con el aval de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Las estrategias y líneas de acción tienen tres componentes: planeación para la protección y conservación de los humedales, cultura ambiental para la conservación, y gestión de recursos. El plan de acción “promueve la idea de considerar los humedales […] como un conjunto que comparte muchas características ecológicas, económicas, sociales y jurídicas. Esto da pie a plantear actividades válidas para el conjunto. Por otra parte, reconociendo que cada humedal es único”, debe haber programas de manejo específicos.

Los cuerpos de agua de la costa, esenciales para la vida de especies valiosas en lo ambiental y lo comercial, así como la prevención de desastres naturales, afrontan una acusada crisis por la deforestación de sus cuencas alimentadoras, el corte de los flujos de agua dulce, la invasión de asentamientos, la contaminación y los proyectos turísticos agresivos, entre otros (ver gráfico de la página contigua).

Son víctimas de un proceso de colonización relativamente reciente (menos de 50 años), pero devastador y anárquico, donde la ignorancia sobre los ecosistemas ha acrecentado los daños.

Por eso, el objetivo general, añade el documento, es “promover la convivencia del desarrollo económico con la conservación de los recursos naturales mediante la implementación del manejo integrado de los humedales y la creación de mecanismos de participación ciudadana dentro del contexto del desarrollo sustentable”.

Esto se va tejiendo a partir de “un programa de investigación aplicada” en el cual se establezca la relación humedal-cuenca hidrográfica, pues los procesos destructivos se desatan justamente en las partes altas, muchos kilómetros antes de llegar a las marismas; esa evidencia permite integrar el concepto de manejo de cuencas, eje de un proceso de restauración que se debe construir, en todos los casos, con la activa participación de los actores locales y de quienes poseen derechos y generan impacto en la cuenca, así como de la comunidad científica y las instituciones de gobierno. Esa mezcla de actores lleva a “perfeccionar la gobernabilidad” y hace posible el rescate ambiental.

Los planes que deriven serán sometidos a la consulta pública y a la revisión temporal constante, para lo cual se generarán datos de un sistema de monitoreo que indicará si las acciones están bien construidas y encaminadas a los resultados buscados. Las propuestas de los 21 planes específicos estarán este mismo año.

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