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Salud culpa a familias por intoxicaciones

La salud de sus hijos empeoró al llegar a la colonia, reiteraron los padres. Foto: Marco A. Vargas

Vanesa Robles – PÚBLICO

Varios metales pesados están arriba de los parámetros normales entre una tercera parte de los once niños de la comunidad La Azucena, en El Salto, que en julio se sometieron a exámenes de orina y pelo, para conocer los niveles de los venenos que alojan en su organismo, según los resultados que dio ayer la toxicóloga Luz María Cueto.

Ayer mismo, las autoridades de la Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ) desestimaron la importancia del paso del contaminado río Santiago a unos metros de las casas de los afectados y responsabilizaron de la situación a los hábitos de los padres de familia.

En general, el aluminio, el plomo, el mercurio y el arsénico fueron detectados en ocho de los once infantes, que tienen entre dos y diez años de edad. A tres se les administrará un tratamiento quelante —para que desechen los metales por la orina—. En el caso de una niña de nombre Anahí, la presencia del arsénico apenas pasó los límites, por lo que no recibirá el medicamento. En los otros cuatro pequeños, los niveles “no tienen importancia” para la salud, dijo la especialista.

Ayer, la Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ) y la doctora Cueto ofrecieron una conferencia de prensa para informar a reporteros y progenitores, al mismo tiempo, los resultados del laboratorio Microanálisis de Occidente. Los niños más afectados se llaman Daniela, Tiaré y Dorian. Daniela dio positivo a mercurio; Tiaré arrojó niveles altos de aluminio y mercurio y Dorian, a aluminio y plomo: los tres alojan los metales 50 por ciento arriba de los parámetros normales y recibirán el tratamiento quelante.

Entre los once, casi todos padecen parásitos y quistes de amibas, así como infecciones en la piel, según otros análisis de laboratorio y clínicos.

Una coincidencia entre ellos: habitan un fraccionamiento de interés social donde las casas de 28 metros cuadrados están a unos metros del río Santiago, el mismo que desde hace más de 30 años recibe una mezcla de aguas de drenaje de la zona metropolitana de Guadalajara y desechos de las decenas de empresas que se han asentado en El Salto y otros municipios industriales como Ocotlán y Poncitlán.

Otra coincidencia: en La Azucena vivía Miguel Ángel López Rocha, que acostumbraba jugar cerca del río y en febrero pasado murió por una intoxicación grave, que primero se dijo que provocó el arsénico, pero luego se atribuyó a contaminación por aguas negras. En resumen: por culpa del río.

Pero ayer, las autoridades sanitarias de Jalisco evitaron —una vez más— pronunciarse sobre los daños a la salud que el Santiago provoca no sólo entre sus seis mil nuevos vecinos de La Azucena, sino entre unas cien mil personas que habitan las cabeceras municipales de El Salto y Juanacatlán, así como algunas comunidades de Tonalá, aguas abajo.

La directora de Salud Pública de la SSJ, Elizabeth Ulloa, responsabilizó de los parásitos y amibas a las familias de los infantes. Las amibiasis, dijo, son un problema del hogar, porque a veces las madres no desinfectan las verduras y los niños no se lavan las manos.

Luz María Cueto afirmó que la presencia de los metales entre los pequeños puede ser a causa del medio ambiente o por contacto con objetos cotidianos, como ollas de aluminio y amalgamas. Aclaró que en ningún caso los resultados arrojan una intoxicación, sino el contacto de los niños con los tóxicos.

Entre agobiados, confundidos y molestos por las acusaciones de Elizabeth Ulloa, los pocos padres que recibieron los resultados reiteraron que la salud de sus hijos empeoró hace poco, cuando llegaron a La Azucena. Adriana Clave, la madre de Daniela, señaló que ya no cocinará en la única batería de peltre que tiene desde que se casó. Parecía no comprender muy bien que la intoxicación de su hija es por mercurio.

Más pruebas a 30 personas

En un máximo de diez días, la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) dará a conocer los resultados de una investigación que incluye los exámenes de pelo y orina de 30 habitantes de Juanacatlán y Guadalajara, así como la comparación entre ambos, prometió ayer la directora de Salud Pública de Jalisco, Elizabeth Ulloa.

Los análisis de laboratorio anunciados ayer se suman a una lista de promesas de estudios por parte de esa dependencia de los cuales todavía no se conocen las conclusiones.

La cola está encabezada por decenas de muestras que la Secretaría de Salud mandó hacer entre los habitantes de El Salto y Juanacatlán, a principios de este año, un poco después de la muerte del pequeño Miguel Ángel López Rocha. Hasta ahora, los resultados no se han hecho públicos.

Luego, en junio pasado, la misma institución anunció la realización de alrededor de mil pruebas, en los cuatro puntos cardinales de Jalisco, incluyendo los municipios de la zona metropolitana de Guadalajara, con la intención de saber cuál es la concentración promedio de metales pesados en los organismos de los moradores del estado.

Ayer, Elizabeth Ulloa no aclaró si esa investigación comenzó ya. Sólo prometió los resultados de las 30 pruebas, de las que Salud no había hablado antes.

Ante la insistencia sobre el camino de los estudios anteriores, la directora de Salud Pública de Jalisco sólo dijo que las investigaciones se llevan su tiempo.

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