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Sierra Madre Occidental ya padece el cambio climático

La mariposa monarca en grave peligro de extinción. Expertos de América del Norte consideran necesario reubicar las especies forestales para que puedan sobrevivir.

Ocampo, Michoacan. Aspectos del santuario de la mariposa monarca de Sierra Chincua, que comienza a emigrar hacia Canada y Estados Unidos. Foto: Semarnat / Ximena de la Serna

Ocampo, Michoacan. Aspectos del santuario de la mariposa monarca de Sierra Chincua, que comienza a emigrar hacia Canada y Estados Unidos. Foto: Semarnat / Ximena de la Serna

Por Agustín del Castillo

14 de mayo de 2014.- Los procesos de extinción desatados por el cambio climático no son objeto de ficciones cinematográficas, sino que se viven ya de forma cotidiana en algunas regiones de México, como la sierra de Chincua, donde vive la mariposa monarca, en el Eje Neovolcánico y la Sierra Madre Occidental, que nace al norte de Guadalajara.

Especialistas de Canadá, Estados Unidos y México advirtieron ayer la necesidad de plantear estrategias para salvar especies forestales seriamente amenazadas por los trastornos. “Es algo que ya está ocurriendo, hay algunas zonas donde los árboles se están muriendo masivamente por esta situación, probablemente una opción es lo que se llama ‘migración asistida’ que consiste en colectar semilla de un sitio, producir planta en vivero y reforestar en un sitio propicio”, opinó Cuauhtémoc Sáenz Romero, de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo.

El marco fue el simposio “Efectos y adaptación de los Recursos Genéticos Forestales al cambio climático”, durante la 35 reunión del grupo de trabajo de recursos forestales del Comité Forestal para América del Norte, cuya sede es la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en Zapopan.

Es urgente buscar alternativas para aminorar efectos negativos de este fenómeno en los bosques, a través de la reubicación de especies a espacios a los que se puedan adaptar. Sáenz Romero aseguró que en México, la mayor afectación se ha visto en la vertiente interior de la Sierra Madre Occidental, que va de Jalisco a Chihuahua, así como en la reserva de la Mariposa Monarca, donde los bosques de oyamel están en riesgo.

Como las zonas de calor se expanden hacia mayores altitudes, en el mismo sentido se deben mover las especies. “Si usted está en el límite altitudinal inferior, se mueve 300 metros hacia arriba, y queda un espacio vacío, y ahí hay que reemplazar la especie; en el caso del oyamel, en la Monarca, habrá que reemplazar el **Abies religiosa por **Pinus pseudostrobus, […] pero en el caso de la reserva tenemos un problema, porque en el año 2090 no va a ocurrir ya el clima propicio para el Abies u oyamel, y los árboles se van a estresar y a morir”.

En ese año, agrega, “no va a haber ni una sola hectárea de clima propicio para el oyamel en la reserva de la Mariposa Monarca, y nuestra idea es recolectar semilla, producir planta en vivero y plantar en otro lugar en donde pueda sobrevivir, como serían el Popocatépetl, el Iztaccihuátl, el Pico de Orizaba, La Malinche y el Nevado de Toluca; la pregunta para la que no tenemos respuesta es, suponiendo que logramos establecer árboles en otros sitios, si la mariposa monarca cambiaría su ruta para pasar el invierno”.

Los expertos en cambio climático y bosques Dr. Brad StClaire del USDA Forest Service, la Dra. Sally Aitken de la University British Columbia y el Dr. Cuauhtémoc Sáenz de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, en rueda de prensa en la Conafor. Imagen: Conafor

Los expertos en cambio climático y bosques Dr. Brad StClaire del USDA Forest Service, la Dra. Sally Aitken de la University British Columbia y el Dr. Cuauhtémoc Sáenz de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, en rueda de prensa en la Conafor. Imagen: Conafor

Brad St. Clair, del Servicio Forestal de los Estados Unidos, dijo que el cambio climático es probable que conduzca a una reducción de la productividad y aumento de la mortalidad de las especies forestales; habrá incendios y plagas oportunistas. Por eso hay que buscar el cambio de especies y fuentes de semillas para la reforestación, en lo que coincidió Sally Aitken de la Universidad de la Columbia Británica de Vancouver, Canadá.

“En bosques canadienses ha habido ataques importante de plagas; un solo insecto ha arrasado con 15 millones de hectáreas y también se han visto afectados por las sequías. Estamos muy preocupados ante la posibilidad de no tener el tiempo suficiente para mover los recursos genéticos; estamos investigando esa posibilidad de mover árboles elegido previamente, y si es preciso, colectar semillas de árboles que ya estén adaptados a climas más caluroso o más secos”, dijo la especialista.

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