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Todos los autos se quedaron en casa

Ciclovías y zonas peatonales son comunes en Bogotá. Foto: Patricia Martínez

Patricia Martínez/ Enviada Bogotá, Colombia – PÚBLICO

En Bogotá no pasa nada grave si no circula ninguno de los vehículos particulares. Siete millones de personas se siguen movilizando a pesar de un millón 900 mil autos apagados. Para trasladarse tienen un sistema de transporte público de camiones articulados, el convencional de busetas (minibuses) y colectivos (combis), 347 kilómetros de ciclorrutas y otro tanto incontable de senderos peatonales seguros.

Es el quinto año en que realizan, el primer jueves de febrero, el Día sin carro, una jornada cívica que se institucionalizó por referendo popular en la Administración del alcalde Enrique Peñalosa.

¿Podría imaginar cómo sería Guadalajara, y sus más de cuatro millones de habitantes metropolitanos, si un día no les permitieran utilizar su coche? En Bogotá, la gente lo asume como un día normal: consideran 30 minutos anticipados para tomar algún camión o para dirigirse a una de las 107 estaciones del TransMilenio (el sistema de transporte articulado); los que tienen dinero sobrado toman taxi, otros usan la bicicleta para pedalear las ciclovías. O bien, caminan.

Acá, ser peatón, persona con discapacidad, anciano y ciclista no es problema. Un día el alcalde Antanas Mockus creyó que si subía el machuelo de las banquetas los autos ya no podrían estacionarse en ellas y lo hizo durante su Administración. Luego, Enrique Peñalosa, su sucesor, apoyó la idea; mejoró las rampas en cada esquina, puso bolardos para dividir el paso de los viandantes del de los ciclistas y en los cruces de grandes vialidades instalaron semáforos con tiempo de paso para los de a pie.

Hay un mandamiento sagrado en el credo de los bogotanos: el peatón sobre todas las cosas. El Centro Histórico y sus barrios podrían ser una de las partes más caóticas, pero es una de las zonas más agradables de andar: las banquetas son anchas: donde sólo había de un lado, la construyeron, también, en el otro; los cajones de estacionamiento afuera de los comercios los cancelaron y los recubrieron para que quedaran al nivel de la banqueta; peatonalizaron algunas calles y las dejaron sin escalones, así todos pueden andar en ellas.

El sistema TransMilenio tiene 107 estaciones de autobuses articulados que cruzan la ciudad y camiones alimentadores que rondan por las colonias aledañas a paraderos intermodales (donde también se llega en bicicleta o caminando). Además, de 18 mil camiones del sistema convencional que aún circulan entre barrios y avenidas.

En esta ciudad el día sin autos es posible porque la movilidad no se reduce a vialidades rápidas ni un eficiente sistema de transporte, sino porque puede caminar o pedalear.

Claves
Jornada cívica

• Durante trece horas se suspendió el uso de un millón 900 mil vehículos particulares

• Este es el quinto año que realizan la jornada cívica, ahora llamada Día por el aire limpio; no es casualidad: Bogotá es la tercera ciudad con el aire más contaminado de Latinoamérica

• La multa por sacar el auto es de 1,302 pesos, además de la inmovilización del vehículo

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