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Un gusano de 20 cuadras en 2 ruedas


Patricia Martínez – PÚBLICO

Lo más común es que una manifestación pase por las calles del centro, si es un desfile se van por alguna avenida, también céntrica, pero lo que no es común es que si vive en un barrio pasen afuera de su casa cientos de ciclistas haciendo una fiesta callejera. ¿Qué son? ¿Qué hacen?

La noche del jueves, el colectivo Gdl en Bici convocó al segundo Paseo para Todos, un recorrido nocturno en bicicleta con el que pretenden recuperar los espacios públicos, promover el uso de la bici como medio de transporte y decirle a los de a pie, en auto y camión: ¡Aquí estamos y compartimos las calles!

Barrio de Analco. Era la hora en que, por lo general, uno ya se guarda en su casa. Algo hacía bulla afuera. Campanas… “¡Ahí vienen los gorrones!”. Gorrones y sombrerudos en bici. Adelante, un enmascarado de Blue Demon con gorro de arlequín y, detrás de él, una fila difícil de contar. Ahí, por las calles angostas del barrio, los pedaleros hacían una fila de 20 cuadras. Se calcula que el número de ciclistas alcanzó los 600, para realizar un recorrido de nueve kilómetros por las calles de Guadalajara.

¿Recuperar espacios públicos, cómo? Le preguntaba una reportera a uno del colectivo. Como sucedió cuando pasaron por los barrios de Analco, Mexicaltzingo y del Santuario. La gente salió a la calle. Unos en pijama, señoras en fondo, niños que se levantaron de la cama, otros desde el balcón, nadie sabía qué pasaba, qué hacían jóvenes, niños, señoras y señores paseando en bici después de las diez de la noche. Eso, salir a la calle como se sale de día, pero con un mensaje distinto: en la ciudad cada día más personas se desplazan en bici, y los gobiernos no han invertido presupuesto para crear vías ciclistas seguras. Apenas salieron las primeras propuestas del Ayuntamiento de Guadalajara para construirlas. Mientras, los ciclistas tienen que lidiar con la indiferencia de los automovilistas y camioneros.

Analco y avenida Revolución. Las caras de enfado de los automovilistas, los insultos, las preguntas, el pitadero… ocurrían cada vez que una delgada valla de ciclistas se plantaba frente a los automovilistas para que pasaran los demás. “¡Ya llevo tres minutos esperando. Ya quítense!”. Y la fila todavía se veía larga. Dos chicas en bici se colaban entre los coches y camiones, para entregarles a los conductores una tarjeta con información: “Súmate a favor de la bicicleta”, y en cinco puntos explican las razones.

“A mí no me des esa cosa”, “¿Esto qué?”, le respingó otro a la ciclista, igual que su gobernador: “¡Vete a la chingada!”, “¡Ey, ey, ey! Ven, te tengo una propuesta para hacer una ciclovía…”. Un incidente, cuando un automovilista en el cruce de 8 de Julio y Juárez le aventó el coche a uno de los ciclistas que hacían la valla. Más bicicleteros llegaron a auxiliarlo. Faltaban unos metros para llegar al punto final.

Jardín del Carmen. Una fiesta. Un aviso: el próximo paseo será el 5 de junio, salida del parque Revolución.

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